Las mujeres en la literatura de ciencia ficción

Por Jenifer Novoa

La curiosidad es una característica inherente a la vida como humanos. Viajar en el tiempo para observar críticamente las consecuencias de las decisiones que nos van forjando como red planetaria resulta increíblemente interesante para esta mente curiosa, es por eso que es tan buen ejercicio mental la escritura y lectura conscientes de la ciencia ficción en la dimensión del extrañamiento cognoscitivo y, como es propio del género,  sin prescindir del marco de referencia del conocimiento humano. Elías Canetti en Masa y poder nos dice que “nada teme más el hombre que ser tocado por lo desconocido” y, de cierta manera tiene razón. El poder colectivo que tenemos hoy, a diferencia de las jerarquías aplastantes que caracterizaron los siglos anteriores, nos está llevando a procesos desconocidos. La masa actual comienza sus primeras expediciones en materia de decisiones tras un replanteamiento de la perspectiva de género en la globalización occidentalizada.  Con los dos pilares que sostienen el interés en la ciencia ficción: la curiosidad y el deseo por evitar lo desconocido por el temor que se tiene de él, es una delicia poder observar el futuro críticamente, viajar en el tiempo esbozando consecuencias y la amplitud que permite el cuestionamiento que provocan estos cambios. Autoras como Joanna Russ, Charlotte Perkins, Starhawk, Marion Zimmer, Margaret Atwood y Úrsula Le Guin entre otras, han realizado este ejercicio desde hace décadas y aún hoy siguen siendo desconocidas por gran parte de los lectores pese a lo interesante de sus planteamientos. Desde Argentina, Angélica Gorodischer se esgrime como una de las pocas voces femeninas de ciencia ficción en Latinoamérica, sus dos obras más reconocidas son Opus Dos y Kalpa Imperial. De esta última, Úrsula Le Guin hizo la traducción al inglés.

El poder colectivo que tenemos hoy, a diferencia de las jerarquías aplastantes que caracterizaron los siglos anteriores, nos está llevando a procesos desconocidos.

Entre los versados en el género son catalogadas como escritoras de ciencia ficción feminista porque cuestionan la importancia del sexo de los individuos en las civilizaciones creadas con una maestría literaria notable. La mano izquierda de la oscuridad (The Left hand of Darkness) es una obra de este subgénero literario ganadora del premio Nébula en 1969 y Hugo en 1970. Narra la historia de Genly Ai, un enviado como diplomático desde el  Ekumen (Federación Galáctica de los Mundos) al planeta Gueden. En este mundo, no existe lo femenino o lo masculino como una constante fija, sino que sus habitantes se adaptan en su época de cortejo a sexos complementarios para poder reproducirse dependiendo de las feromonas que segregue su pareja sexual o las drogas que ingieran. El  proceso narrado desde la perspectiva de un sexuado da cuenta de la complejidad de las personalidades de los nativos de Gueden, por ende, un universo más rico en matices al que podríamos acceder si como humanos fuésemos más allá de pensar desde un sexo determinado con el que nacemos: y no, no se acabará el mundo. Se abrirá una puerta a una humanidad más auténtica.

Libros imprescindibles de la ciencia ficción escrita por mujeres:

Metropolis (1926) Thea von Harbou (Alemania)

La mano izquierda de la oscuridad (1969) Úrsula Kroeber Le Guin (EE.UU)

Del cosmos las quieren vírgenes (1977) Elena Aldunate (Chile)

Kalpa imperial (1984) Ángelica Gorodischer (Argentina)

El cuento de la criada (1985) Margaret Atwood (Canadá)

Fábulas de una abuela extraterrestre (1988) Daína Chaviano (Cuba)