La música de Krzysztof Penderecki que cala los huesos

El autor polaco Krzysztof Penderecki hace una música salvaje e imaginativa. Sus trabajos han servido para musicalizar películas como El Exorcista y El Resplandor.

En muchos aspectos, el “Nuevo Hollywood” de los años setenta representó una renovación de hábitos y la reivindicación de muchos tabúes almacenados durante la llamada “Era Dorada”. Poco a poco, los estudios se fueron llenando de talentos provenientes desde las cloacas de la industria. El director William Friedkin era uno de esos talentos. Después de una silenciosa carrera en televisión, logró el éxito rotundo con “Contacto en Francia”, filme que causó la veneración de los principales estudios. Entre ellos Warner Bros, quienes le asignaron la adaptación fílmica de una exitosa novela de William Blatty: “El Exorcista”.

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William Friedkin

Una vez concluida la infame filmación de “El Exorcista”, Friedkin se encontró con el desafío de musicalizar la sinfonía de horror que había obtenido en cámara. Para ello, el estudio sugirió utilizar el talento de Lalo Schifrin, célebre compositor argentino, autor de la melodía de Misión Imposible y responsable de musicalizar otras producciones icónicas como “Harry El Sucio”.

Friedkin le encomendó a Schifrin la poco pretenciosa tarea de crear una melodía “que no pareciera música”. Aunque el resultado obtuvo la reacción esperada de la audiencia (la música se utilizó en una proyección privada que causó pavor y vómitos), Friedkin no quedó contento con el trabajo y según fuentes de la época, terminó arrojando las cintas por una ventana.

Sin un compositor exclusivo y con la presión de los estudios encima. Friedkin y los integrantes del departamento de música se pusieron de cabeza a buscar piezas que acompañasen dignamente la película. Fue en ese entonces que dieron con  las primeras creaciones de Krzysztof Penderecki. La trayectoria de este compositor polaco era el deseo frustrado de Friedkin. Por ejemplo, Polymorphia, una composición experimental para 48 instrumentos de cuerda, erizó los pelos del director, y con justa razón:

Sólo unos años después, Stanley Kubrick (quien no era extraño al avant garde) replicó la decisión de usar el trabajo de Penderecki en “El Resplandor”. Esta vez Kubrick utilizó la música del compositor con más amplitud, obteniendo el mismo éxito:

La deconstrucción musical

El objetivo declarado de Krzysztof Penderecki, como un auto-consciente vanguardista de 1960 era “liberar el sonido más allá de toda tradición”. Esa liberación sobre las limitaciones mundanas inspiró a otros directores como David Lynch, quién se ha expresado abiertamente sobre cómo “las ideas vienen” a partir de la música que escucha cuando trabaja en una película: “si estás siguiendo una idea, habrán ciertos sonidos que quieren aparecer, tu trabajas en esos sonidos para enlazarlos con la imagen. Cuando ese vínculo ocurre, te das cuenta que el todo es mayor que la suma de las partes”. Usando las obras de Penderecki en Corazón Salvaje e Inland Empire, Lynch encontró una alquimia creativa en la relación del sonido y las imágenes , porque de alguna manera el efecto de las dos corrientes se amplifica en algo más rico y extraño.

Hay otro aspecto de la liberación musical de Penderecki: el impacto visual de sus resultados, o los materiales físicos que se utilizan para reproducir piezas como Fluorescencias o Treno a las víctimas de Hiroshima. En su cometido vanguardista, alcanzó un nuevo lenguaje visual de la notación para comunicar nuevas técnicas y sonidos. Por ello es que los primeros trabajos de Penderecki suenan extrañísimos al lado de cualquier composición tradicional.

Irónicamente, Penderecki cree que sus “malévolas” creaciones de los años 60 son aberraciones de su juventud. Desde mediados de 1970, su música ha vuelto a la tradición que antes rechazaba. Como él ha dicho: “tardé en darme cuenta que esta novedad (de la vanguardia), esta experimentación y la especulación formal es algo más destructivo que constructivo.” Ahora Penderecki escribe sinfonías, conciertos y obras sacras de romanticismo grandilocuente. Pero siguen siendo sus primeras piezas las más impactantes y gracias a su uso cinematográfico, los reinos oscuros y primigenios de nuestra imaginación tienen voz y voto en el cine.