Horcos de La Horca: Marte y el sueño del cosmonauta

El hombre se levantó y caminó hacia el mar. Con enormes pupilas contempló en la arena miles de rostros que cambiaban su forma con el suave abrazo de las olas. Tomó un madero y lo plantó como ancla en el opuesto de su sombra. Como un navegante comenzó a dirigir las estrellas que tímidamente aparecían en el crepuscular paisaje. Fue en ese momento que comprendió la voluntad de lo efímero, el silencio del vacío, la fortuna de la materia, la codicia de la sujeción y la impertinencia de la sustancia.

Por Jac

El lunes 28 de septiembre del 2015, la NASA realizó una conferencia mundial con noticias sobre Marte. Expectantes se encontraban amantes de la astronomía, científicos; y los infaltables periodistas preparados para redactar alguna noticia lo más cercana a ciencia ficción sobre aquel rojizo planeta.

¿Presencia de vida? ¿La aprobación de un proyecto de colonización? ¿Contacto alienígena? Ninguna de las anteriores, la sonda espacial Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) de la NASA detectó minerales hidratados en el planeta rojo, proporcionando contundente evidencia de agua líquida que fluye de manera intermitente en marte (NASA, 2015).

El humano, por medio de su curiosidad y un método que lo respalda, se ha esmerado en la comprensión de otros mundos, embarcándose desde tiempos remotos en el sueño del cosmonauta que se adentra en los recónditos espacios del universo.

Carl Sagan denomina a nuestra especie como un ser multiplanetario, posicionándose a sí mismo como un fragmento en este descomunal universo. Espacio -infinito- dispuesto por nuestra cotidianeidad que navegantes atravesaron utilizando ballestillas, astrolabios y sextantes; influenciando la política y religiosidad de las civilizaciones; uniendo amantes separados a través de satélites naturales y estrellas quizás desahuciadas; condicionando las cosechas de nuestros alimentos por la inclinación del eje de la Tierra en periodos temporales, entre otras contribuciones.

Los hallazgos de la sonda espacial MRO, proyectan un escenario donde las probabilidades de encontrar vida en el planeta marciano se incrementan notablemente ¿Cuál sería la respuesta científica si encontraran organismos celulares simples y/o más complejos? ¿Desde qué parámetros éticos se propondría una colonización terrestre en Marte? ¿Hasta qué punto la NASA, como una agencia del Gobierno Estadounidense delineará un proyecto de intervención libre de una organización del saqueo (como indica Galeano), característico de los Estados (post)coloniales?

Para responder alguna de estas interrogantes convendría una investigación profusa y metódica, pero más importante es la línea argumentativa que surge al escarbar en los objetivos por sobre el análisis del objeto.

En este planteamiento se logran percibir dos tramas cruzadas en la conquista de un mismo espacio. Por un lado tenemos el afán conocedor del sapiens del cual se puede observar el virtuosismo de su evolución primordial y contemporánea. Por otra parte, más oculto o fuera de campo, se halla el perfeccionamiento tecnológico de los productos en cada misión de esta agencia espacial, seguramente la más reconocida del mundo. Ya lo dijo el noveno administrador de la NASA, Daniel Goldin: “lo importante no es el destino, sino el viaje”.

La conquista del bosque

La ciencia, rudimentaria o monumental, refleja el tránsito perpetuo desde lo conocido a lo desconocido. Quizás la mejor ejemplificación se encuentre en el icónico cuento de Charles Perrault y la conquista del bosque realizada por la niña de caperuza roja en un terreno descrito como peligroso, adjetivo que ha ido influyendo en la historia del hombre en formas formas mitológicas, teológicas y luego metafísicas, de las cuales la ciencia se emancipa y revela dando giros copernicanos en la historia del desarrollo humano.  

Aquél giro, presupuestado en los albores de la ciencia, se ha visto desarrollado en el perfeccionamiento tecnológico alcanzado en cada una de las misiones de la NASA, presuponiendo un aprendizaje no necesariamente acumulable, sino más bien desarrollable en las simbiosis tecnológicas creadas a merced de nuestras necesidades. Aunque también existen riesgos y cuestionamientos en un nivel más profundo.

El nivel de riesgo latente, surge con la instrumentalización del desarrollo tecnológico: pudiendo poseer un cariz utilitario de métodos y proyectivas colonizadoras, los centros invaden la periferia, la excluyen, la someten con sus costumbres, su religión, su política, sus propios dilemas morales, sus principios y costumbres. Lo vinculante con el razonamiento anterior, se sostiene al comprender que la NASA es una agencia financiada bajo el alero económico y las directrices de Estados Unidos, país que sólo en el siglo XX lleva materializadas 34 intervenciones militares en el mundo -declaradas-, según consigna el informe RL30172 del Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos sobre relaciones Internacionales.

“Cada vez que Estados Unidos ha ido a la frontera, hemos traído de vuelta más de lo que podíamos imaginar”. La frase también atribuible al ex-cabecilla de la NASA Daniel Goldin, pone en perspectiva sus sentimientos esperanzadores sobre el resultado de las misiones espaciales, sin embargo sus dichos también ostentan una triste significación histórica, estadística y política: ¡green go home!

Entonces, cuando un país presentado como una potencia mundial exhibe uno de los proyectos espaciales más ambiciosos en la historia de la humanidad, queda una sola interrogante: ¿qué queda para nosotros?

En USA tienen los recursos para el desarrollo tecnológico. Como consignaría Marx, son los exclusivos dueños de los medios de producción que han separado al trabajador de sus instrumentos, porque estos artilugios no les pertenecen. No son Percival Lowell dejando su vida –y dinero- en el sueño de los canales marcianos o Galileo Galilei trabajando al margen de las presiones eclesiásticas (claro, antes de la censura y condena definitiva); quienes trabajan en estos proyectos son funcionarios de la NASA que responden a lineamientos institucionales. Sólo es necesario recordar que la misma fundación de esta agencia surge como respuesta al lanzamiento del primer satélite artificial de la Unión Soviética en 1957 (NASA, 2014), entonces, ¿cómo no ser político?

El mismo Carl Sagan indicó que “estamos organizando una sociedad en base a ciencia y tecnología y nadie puede entender de ciencia y tecnología, y esta mezcla incombustible de ignorancia y poder tarde o temprano va a explotar en nuestras caras” (Sagan, 1996), mostrando claramente el problema del asunto: al poseer los medios de producción, también tienen el control sobre la diversificación de estos. Los giros copernicanos desde ya tienen un nicho institucional, mientras el librepensador queda sujeto a una “misión” y “visión” particular.

En en análisis de la negación de las ideas ilustradas, etapa que dio paso al egoísmo liberal y posterior fascismo, Max Horkheimer advirtió que “el contenido de la razón se ve voluntariamente al contorno de solo una parte de ese contenido (…) al abandonar su autonomía la razón se ha convertido en instrumento” (Horkheimer, 1973) .

La ciencia como forma de pensar no puede ser disociada de temas políticos ni económicos. En este caso en particular, el nido del librepensamiento queda bifurcado por la misión astronómica a Marte y la política exterior promovida por la jefatura de la NASA.

Punto de fuga

No todo está perdido, el hombre no se encuentra completamente determinado por su contexto, Galileo Galilei, Carl Sagan, Borís Númerov, fueron librepensadores que se sobrepusieron a las paradojas de la modernidad, con distintos grados de fatalidad en virtud de sus circunstancias particulares.

En ese sentido, un punto de fuga es la propuesta de derrumbar esta paradoja, ya que el día en “que los ciudadanos controlen los medios de producción y de intercambio, participen en el funcionamiento y en la dirección del marco general en el cual viven” (Chomsky, 2007), será esa la clave para desmembrar la ingeniería política y multiplicar una ética de la liberación, de antisaqueo imperialista, acá en la Tierra como en otros espacios y tiempos.

Ya lo decía Carl Sagan en su libro cumbre, Cosmos, “¿Qué haremos en Marte? Hay tantos ejemplos de abuso humano de la Tierra que el mero hecho de formular esta pregunta da escalofríos. Si hay vida en Marte creo que no debiéramos hacer nada con el planeta. Marte pertenecería entonces a los marcianos, aunque los marcianos fuesen sólo microbios” (Sagan, 2009, pág. 128).

Pese a todas las complejidades éticas que nos plantea la cuestión marciana, con la misma esperanza y convencimiento de Humphrey Bogart, digo: “siempre nos quedará Sagan”.

 

Fuentes

Chomsky, N. (Agosto de 2007). El lavado de cerebros en libertad es más eficaz que en las dictaduras. (D. Mermet, Entrevistador)

Goldin, D. (1992). NASA. Obtenido de The Human Desire for Exploration Leads to Discovery: https://www.nasa.gov/feature/the-human-desire-for-exploration-leads-to-discovery

Grimmett, R. (5 de Octubre de 2004). Congressional Research Service . Obtenido de Instances of Use of United States Armed Forces Abroad, 1798 – 2004: http://www.au.af.mil/au/awc/awcgate/crs/rl30172.htm

Horkheimer, M. (1973). Crítica de la razón instrumental. Buenos Aires: Sur.

NASA. (Noviembre de 2014). NASA. Obtenido de What Does NASA Do?: https://www.nasa.gov/about/highlights/what_does_nasa_do.html

NASA. (28 de Septiembre de 2015). NASA. Obtenido de NASA Confirms Evidence That Liquid Water Flows on Today’s Mars: https://www.nasa.gov/press-release/nasa-confirms-evidence-that-liquid-water-flows-on-today-s-mars

Perrault, C. (2015). Edumec. Obtenido de Caperucita Roja: http://www.edu.mec.gub.uy/biblioteca_digital/libros/P/Perrault,%20Charles%20-%20Caperucita%20Roja.pdf

Sagan, C. (27 de Mayo de 1996). (C. Rose, Entrevistador)

Sagan, C. (2009). Cosmos. Barcelona: Planeta.