16 obras que todo joven escritor debe leer, según Hemingway

Uno de los secretos de Ernest Hemingway fue el ritual de su creación literaria. Hemingway tenía un estudio, pero no escribía allí, prefería la habitación donde se encontraba su “escritorio de trabajo”: un pequeño librero sobre el que descansaba la hoja, y allí, de pie, el autor de El viejo y el mar podía terminar hasta siete lápices redactando sus manuscritos.

Esta habilidad técnica y cognitiva lo haría uno de los escritores más populares de la literatura del siglo pasado. Su formación como periodista y corresponsal durante las grandes guerras y la Guerra Civil Española le heredó un estilo de frases directas, cortas y de gran fuerza visual. Hemingway prescindía de recursos innecesarios y sumaba sus experiencias a sus relatos, cuentos y novelas. hemingway escritor

Cuando Arnold Samuelson terminó la lectura de la historia corta One Trip Across, el joven, de 22 años de edad, tomó una de las decisiones que cambiaría su vida: viajar por América para buscar al autor y pedirle consejos de escritura.

Inspirado por la lectura, en 1934 el estudiante de periodismo de la Universidad de Minnesota aspiraba a convertirse en escritor. Con autostop, el joven emprendió camino a Key West. Con un ambiente de depresión que podía paladearse, el chico pasó la noche en un muelle hasta que un policía le propuso dormir en la cárcel local. A la mañana siguiente despertó y fue en busca de la casa de su héroe.

El joven narra que, después de llamar a la puerta, el propio Hemingway abrió y se postró frente a él con un gesto de fastidio en espera de que el chico pronunciara la primera palabra. El discurso que había preparado para el encuentro se borró de su memoria. Hemingway, dijo, era un hombre grande, de caderas estrechas, hombros anchos; se puso de frente con los pies separados y los brazos colgando de cada lado. Estaba un poco echado hacia delante en la posición de un boxeador listo para dar el primer golpe.

Después del primer momento, el escritor espetó al chico sobre qué quería. Samuelson le explicó que había leído One Trip Across y había viajado hasta allí para hablar con él al respecto. Hemingway miró al chico y le pidió volver al siguiente día a la una y media.

El chico volvió al otro día y encontró al escritor sentado en su auto. Comenzaron a platicar y Hemingway le dijo a modo de consejo:

“Lo más importante que he aprendido sobre la escritura es que nunca se debe escribir demasiado a la vez”. “Nunca bombees hasta secarte. Deja un poco para el siguiente día. Lo más importante es saber cuándo parar. Cuando todo va bien, has encontrado un lugar interesante y ya sabes lo que va a ocurrir, ese es el momento de parar. Déjalo como está y no pienses en ello. Deja que el subconsciente haga el trabajo. A la mañana siguiente, después de haber tenido un buen sueño y ahora te sientes fresco, vuelve a escribir donde te quedaste el día anterior. El método es llegar a un lugar interesante donde ya sabes lo que va a ocurrir a continuación; seguir desde allí y parar en otro punto alto de interés. De esta manera el trabajo está repleto de lugares interesantes y resulta tal a medida de que avanza. La novela nunca se atasca”.

Luego, la plática se tornó a los libros. Hemingway preguntó al joven: “¿Alguna vez has leído la Guerra y la Paz? Eso es un maldito buen libro. Deberías leerlo. Vamos a mi taller y voy a hacer una lista de los libros que deberías leer”.

Esta es la lista de 14 libros y dos historias cortas que Hemingway sugiere como los libros que todo joven escritor debe leer: 001yawgnimehelist “The Blue Hotel”, Stephen Crane “The Open Boat”, Stephen Crane Madame Bovary, Gustave Flaubert Dubliners, James Joyce The Red and the Black, Stendhal Of Human Bondage, Somerset Maugham Anna Karenina, Leo Tolstoy War and Peace, Leo Tolstoy Buddenbrooks, Thomas Mann Hail and Farewell, George Moore The Brothers Karamazov, Fyodor Dostoyevsky The Oxford Book of English Verse The Enormous Room, E.E. Cummings Wuthering Heights, Emily Bronte Far Away and Long Ago, W.H. Hudson The American, Henry James

El escritor entregó a Samuelson una colección de cuentos cortos de Stephen Crane, además de una copia de A Farewell to Arms. Después de que el escritor escuchara las noches del joven en la cárcel local, lo invitó a dormir en la cabina del crucero Pilar. Samuelson trabajó para el escritor durante un año, y lo acompañó en los viajes a los cayos de Florida y Cuba. El joven publicaría más tarde sus memorias de las experiencias vividas a lado de Hemingway: With Hemingway: A Year in Key West and Cuba.

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