¿cuántos esclavos trabajan para ti? responde la encuesta

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Vía Mamá natural y Pijama Surf

Te invitamos a conocer la situación actual que viven millones de personas alrededor del mundo en torno al tema de la esclavitud. Además extendemos la invitación para que realicen la encuesta que te entregará datos estadísticos de las personas que trabajan en situaciones paupérrimas y que por lo demás trabajan para ti y para todos.

La moda, uno de los negocios que más se asocia con glamour y belleza también es uno de los más viles. Año tras año se revela que las compañías más grandes, más populares y más exitosas tienen las prácticas más despreciables. Desde tintes tóxicos, hasta las tragedias ocurridas el 24 de abril del presente año, pasando también por jornadas de 16 horas con salarios bajísimos, compañías como Mango, El Corté Inglés, Benetton, H&M, entre muchas otras, continúan con prácticas laborales cuestionables, pero sabiendo esto, seguimos comprando su ropa.

Cada vez que estas compañías son expuestas por ser inhumanas, por violar los derechos humanos, por prácticamente esclavizar a menores, algunos compradores consientes hacen un escándalo, las compañías prometen cambiar, y ya —todo el mundo queda satisfecho. El problema es particularmente grave en India y Bangladesh, en donde se les paga a mujeres y niños el salario mínimo (y a veces menos) por trabajar jornadas de 16 horas todos los días del mes. ¿Cómo es que estás compañías se salen con la suya?

Después de prometer que cambiarán y que serán mucho más estrictos con las fábricas, lo único que las grandes marcas hacen es cambiar de sitio a los niños que trabajan en las fábricas. Para evadir multas de los gobiernos locales, las grandes marcas y sus fábricas subcontratan a fábricas en los barrios marginales de los pueblos aledaños a Delhi. Los supervisores de seguridad van a las fábricas personales y pueden decir que no hay niños trabajando ahí, pero ellos y el gobierno saben bien que hay niños trabajando a una hora de la ciudad, en la zona industrial de Ghaziabad.

¿Sabías que tu vida cotidiana aprovecha la condición de esclavitud de miles de personas?

Hace unos años el músico y cineasta Justin Dillon decidió dedicar su vida a abolir la esclavitud contemporánea. Para ello formó un movimiento, y dirigió el documental Call+Response. El éxito de este documental sobre la trata de personas fue tal que eventualmente el gobierno estadounidense se acercó a Dillon y le ofreció su respaldo para crear una iniciativa que amplificase el mensaje central: hacer conciencia entre la población mundial sobre este triste y poco publicitado fenómeno. En respuesta nació Slavery Footprint, campaña cuya principal herramienta es un sitio web y una aplicación que, a través de un simple cuestionario, determina tus lazos con la esclavitud contemporánea, es decir, que tanto te beneficias de esta práctica –por más que la condenes abiertamente, es interesante confirmar que si realmente quieres desestimularla, entonces tendrás que cambiar algunos hábitos y sacrificar algunas de esas frívolas pertenencias a la cuales la mayoría nos hemos vuelto asiduos–.

Al terminar la encuesta (haz click aquí para tomarla), la organización te ofrece diversas maneras de participar para erradicar el fenómeno. Más allá de lo intrigante de este ejercicio, el responder al cuestionarlo, el simple hecho de que exista te obliga a reflexionar sobre tu estilo de vida, sobre tus prioridades y tus hábitos. Además, implica dejar de ver esta problemática como algo ajeno a tu contexto particular genera un lazo de identificación que a la larga podría resultar determinante para modificar aquellas prácticas que nutren la existencia de un régimen que todos criticamos pero que, inconscientemente, todos incentivamos. Por ejemplo, en mi caso, tengo a 36 esclavos trabajando para mi, la mayoría de ellos ubicados en el sureste asiático.

Recordemos que uno de los requisitos indispensables para consumar la transformación que nuestro mundo requiere, es aceptar individualmente nuestra responsabilidad al ser de alguna u otra manera partícipes del modelo que hoy nos rige.