Consejos de Claudio Arrau para una interpretación magnánima

“En la música romántica alemana hay una imagen que recurre con frecuencia y resulta indispensable para crear la atmósfera de ciertos pasajes: es la imagen de un joven recostado sobre su espalda en el pasto de una montaña, mirando pasar las nubes, en éxtasis. Esta imagen recurre con particular frecuencia en Schumann y en Brahms”

Claudio Arrau, fue uno de los pianistas más destacados en Chile y el mundo. Nació en Chillán (Chile) por allá a principios del siglo XX. Su madre, Lucrecia León, profesora de piano, encaminó sus primeros pasos y aprendizajes en el mundo de la música. Su capacidad fue tal, que a los 5 años realizó su primer concierto en el Teatro Municipal de Chillán.

Muy joven emprendió un viaje con su familia hacia Berlín, donde se instruyó en la música clásica y  más tarde, ya consagrado en Alemania hacia la década de 1920, era un intérprete avezado tanto en música clásico-romántica como composiciones contemporáneas vanguardistas, Arrau emprendió varias giras por Norteamérica, Sudamérica y Chile que acabaron por confirmar mundialmente su virtuosismo.

Su vida estuvo marcada por la ausencia de Chile, aún cuando se cuentan cerca de veinte visitas musicales, siempre caracterizadas por la calurosa recepción popular. A sus 80 años le fue otorgado el Premio Nacional de Artes Musicales.

Murió en la ciudad de Mürzzuschlag, en Austria, el 9 de junio de 1991.

A continuación desplegamos una lista de consejos que Claudio Arrau entregaba a sus alumnos. La información fue extraída del libro de Hector Vasconcelos “Cuatro aproximaciones al arte de Arrau”.

Consideraciones interpretativas:

  • Antes de empezar a tocar, conviene concentrarse y repetir mentalmente alguna invocación que sea significativa para el intérprete: una suerte de mantra u oración (no religiosa en en sentido convencional).
  • Los crescendos implican con frecuencia un ritenuto. Esto aumenta la tensión y el drama en la ejecución.
  • Cuando una frase cantabile inicia una obra, conviene cantarla mentalmente antes de ejecutarla.
  • En Beethoven, casi siempre hay que introducir una pequeñísima “duda” antes de ejecutar acordes en fortisimo. Esto incrementa la tensión.
  • En Beethoven, antes de un piano súbito, con frecuencia hay que introducir una breve Luftpause [pausa en el aire].
  • El segundo tema del primer movimiento de la sonata Appasionatta de Beethoven es como una visión de los Campos Elíseos clásicos o del cielo, en la acepción religiosa del término.
  •  El inicio de la sonata Waldstein de Beethoven debe hacer pensar en la germinación, el inicio de la primavera, y no en un cacareo de gallinas.
  •  En la música tardía de Schubert, con frecuencia está presente la proximidad de la muerte. El tema lo obsesionaba, como también a Mozart al final de su vida.
  • Una cierta “castidad” es uno de los requerimientos esenciales en la interpretación de pasajes líricos de Schubert.
  • En Mozart sólo hay que usar pedal ocasionalmente, es decir, para mejorar el sonido de un acorde o de una parte de una frase melódica.
  •  En Mozart y en el Beethoven del primer periodo, empezar los trinos con la nota superior (salvo en casos en que la línea melódica lo hace inconveniente) y ejecutar las apoggiaturas en el tiempo (no anacrúsicas).
  • Chopin debe ser ejecutado en un baño de pedal.
  • Las baladas de Chopin nunca deben perder su carácter de relatos. Pertenecen al género de la épica.
  • La música de Schumann casi nunca es tranquila. Aún en los pasajes líricos, subyace una corriente de perturbación.
  • En Schumann, en pasajes que contienen patrones rítmicos repetidos, cuidar que no se pierda el vigor y la precisión del ritmo (por ejemplo, el final de los Estudios Sinfónicos, o la última sección de Kleisleriana).
  • Entre la música barroca y el sonido del piano existe, en principio, una gran distancia. Hay en el sonido del piano una cierta sensualidad que es completamente ajena al espíritu de la música barroca.
  •  En general hay que enfatizar las disonancias. De otra manera, pueden parecer notas falsas.
  • El sonido debe tener siempre un cierto cuerpo, aún en el más leve pianissimo.
  •  Todo gran cantante es un maestro del arte de apartarse momentaneamente del tempo básico, para luego volver a él.
  • La interpretación óptima ni siquiera debería ser algo individual, personal. Debe surgir del inconsciente colectivo del intérprete y dirigirse al inconsciente colectivo del público.